Marcaba el reloj casi la media noche cuando la luz se apago, los rayos claros eran lo único que iluminaban la noche de vez en cuando, la luna llena se había ido hacia un rato por las nubes grises que amenazaban con descargar la lluvia. Marcaba el reloj las doce en punto cuando él encendió las velas, llevándolas en un fino y delicado candelabro, hasta su recamara para continuar con su lectura. No deseaba ser molestado por nadie ni nada, ni siquiera la misma tormenta lo distraería de su tan interesante lectura.
Dieron las doce cuarenta, tomo un breve descanso mirando a la oscuridad de la calle, se dio vuelta contra la ventana, mirando dentro de su cuarto, entonces ella cruzo la calle, sin que él la notara si quiera, una figura blanca como la nieve, con la cara agachada, las manos y cuerpo escondidos en una túnica, su cabello asomado era negro. El reloj se movió rápido, dio la una de la madrugada y la puerta se escucho. Por un momento él olvido que no tenia criados que abrieran, ademas, ¿quien estaría tan loco para ir a buscar a alguien a latas horas con una tormenta que se avecinaba? No salio del cuarto, no bajo, seguramente seria un transeúnte e ebrio, volvió a la lectura que lo entretenía. La puerta dejo de sonar. Dieron las dos de la madrugada cuando los pasos se escucharon, él se asomo y la vio. La joven que estaba ahí, vestida con ropas blancas largas, poco adecuadas a la época.

-Caballero.-dijo ella.-¿Me permitiría quedarme esta noche a su lado? No tengo a donde ir.

Él, sorprendido por la belleza de la mujer joven, sus ojos eran azules como la profundidad del océano, conteniendo una tristeza enorme, su piel blanca, su cuerpo perfecto, su cabello negro. Ella era idéntica a la joven del relato que leía en ese momento, el que tanto o alejaba de la realidad. Pero era imposible que fuese ella.

-Señorita, no tengo una habitación para usted.-contesto el joven.

-Solo necesito compañía esta fría noche de lluvia, no me lo niegue por favor.-insisto ella.

El joven la hizo entrar en la habitación donde preparo la cama para ella.

-Es un excelente libro.-dijo la joven dirigiendo la mirada al libro puesto en la mesa.

-He comenzado a leerlo, justo esta noche, y valla que me he llevado sorpresas grandes.

The_vampire_Mizaru